lunes, 4 de marzo de 2013

Un empresario venezolano se pregunta: "¿Qué es eso del Plan de Acción Social?"

Si bien es cierto que una pequeña pero significativa parte del empresariado venezolano se ha caracterizado por integrar a sus acciones comerciales el concepto de responsabilidad social corporativa desde siempre, también es cierto que gran parte de dicho sector no se ha preocupado más que de la búsqueda particular e individual de sus beneficios, sin evaluar al menos si existen formas alternativas de gestión, producción o distribución de sus productos o servicios que generen impactos positivos ya no sólo al consumidor o usuario, sino a la comunidad, el medio ambiente, los empleados, y demás actores de la sociedad que puedan estar involucrados de alguna forma con la empresa. 

En este caso particular, con el concepto de alternativo hago alusión a un modelo de pensamiento que no sólo se limita por la búsqueda del beneficio propio sino que las acciones producto de la reflexión procuran un beneficio colectivo, el cual y sin ánimos de redundar: le incluye.

Ahora bien, sin duda que este discurso cuasi ético, suena difícil de calar en el "mercado empresarial" venezolano actual. De allí que hace algunos días atrás un empresario merideño me preguntaba "¿Qué es eso del plan de acción social?" y su casi inmediato rechazo, aunque sí me dejo explicarle, y acepto muchas las cosas que se plantearon en esa conversación. 

Desde mi experiencia, esta reacción y en muchos caso el rechazo que se pueda presentar, se debe a tres razones que paso a exponer rápidamente:

Por un lado, he escuchado decir a varios empresarios que más de la mitad de cada bolívar que ingresa se gasta en "responsabilidad social obligada" (seguridad social a los empleados, porcentajes de retención para ciencia y tecnología, seguridad industrial, impuestos sobre la renta, etc), siendo además oportuno mencionar que la Responsabilidad Social nace como un concepto voluntario, no obligado, por lo cual existe un malestar en una parte amplia del sector empresarial venezolano en este sentido. 

Por otro lado, los desembolsos realizados por la empresa en materia social, generalmente son vistos como gastos, por lo que no genera ninguna retribución económica directa. 

Finalmente, la empresa suele hacer, en mayor o menor medida, algún tipo de donaciones para fundaciones (locales, regionales, nacionales, internacionales, dependiendo del tamaño y ubicación de la empresa), comunidades (mejoras de escuelas, canchas deportivas, jornadas diversas, etc), deporte (donación de equipamiento, vestuario, viajes, etc), entre otras acciones... y con eso basta.

En el primer caso, es cierto que una buena parte de los ingresos declarados por las empresas deben ser dirigidos a ciertas partidas dispuestas por Ley, sin embargo, la RSC también alude al no limitarse a lo planteado por la Ley, por lo cual al limitarse a seguir lo dispuesto en ella sólo cumple con ella, se manifiesta una responsabilidad legal, más no social. En el segundo caso, es evidente que las inversiones, si son vistas de esta forma y no como gastos, en materia social, no generará beneficios de forma directa, pero sí los genera indirectamente si se aprovecha, al menos, la comunicación de tales acciones. Finalmente, al partir del hecho de limitar la donación como elemento de contribución a la comunidad, se le excluye de los aspectos estratégicos de la empresa.

La acción social o filantropía estratégica es un concepto que ha estado en boga desde los años 90 y en el fondo lo que plantea es que las donaciones deben ser invertidas con carácter estratégico (Alí & Valor, 2008). Desde mi perspectiva, este concepto contribuye a estrechar las fisuras presentes entre los tres aspectos por los cuales los empresarios "huyen" o "mal gestionan" este tipo de acciones, y las tres razones por las cuales deben estar integradas como parte de las decisiones estratégicas en una organización. Como lo diría mi profesora del doctorado, Carmen Valor, la acción social no es un regalo, la donación tiene un coste de oportunidad (Valor, 2009)

Sin duda en nuestra realidad regional, nacional y mundial, este concepto es mucho más complejo y deja abierta una ventana para una propuesta de gestión de la acción social en nuestras organizaciones locales y regionales, sobre todo en función de una nueva empresa más abierta y amigable con su entorno, y también más eficiente y flexible antes los cambios siempre se nos presentarán, como decía Borges: hay una sola cosa que sabemos del futuro, y es que va a ser distinto al presente, y además a qué hablar del futuro, porque habrá muchos futuros.


Referencias:


Alí, S. & Valor, C. (2008) La Acción Social de la Empresa dirigida alas personas mayores: Análisis de situación y perspectivas de desarrollo en España.Rvist Española del Tercer Sector, nº8, enero-abril. Marid (39-67)
Valor, C. (2009). Entrevista publicada en el portal de noticias de la Universidad Pontificia ICADE de la Universidad Comillas de Madrid (http://www.upcomillas.es/noticias/noticia.aspx?ID=390)

No hay comentarios: