Tal como lo indica Papadopoulos (2009) la ética en el ámbito de la vida empresarial debe ser considerada como una práctica social, esto en el contexto de la transformación social y cultural que debe conllevar la misma (Lozano, 1999). Sin embargo afirmar este concepto como un deber plantea que la ética en la empresa responde a un enfoque normativo, es decir, al hablar de ética aplicada a las empresas se parte de la existencia de un discurso ya predefinido a la realidad a la que quiere aplicarse, en este caso las empresas (Lozano, 2011), y pudiera bien partirse de otro contexto para definir la ética empresarial, uno que fuese menos normativo, sin descuidar la importancia que tienen los códigos éticos y de conducta, pero sí donde la educación pueda ser el centro de acción para la gestación de la misma en la cultura empresarial. Este contexto pudiera ser el de entender a la organización como un sistema que cobra sentido en la medida que los actores de la misma establezcan relaciones que generen impactos positivos a su entorno, entendiéndose a sí misma como parte de su entorno, y no como un elemento aparte. Donde los intercambios como fundamento de la actividad económica de la organización, sea un elemento más a tomar en consideración en la toma de decisiones.
Desde esa perspectiva la ética empresarial pudiera entenderse como aquel entramado de valores, códigos y comportamientos que persiguen el desarrollo de prácticas y virtudes dentro de los deberes cotidianos del quehacer de la empresa, siempre en la búsqueda de la felicidad y buen vivir. En esta concepción cada actor de la empresa es semejante a un luthier, donde enseña sus saberes con el fin de desarrollar una virtud, siempre mediante la práctica. Como se observa es un concepto contrapuesto al tradicional de la empresa, en cuyo seno se plantea una lucha constante por el poder y el tener. En este caso, la empresa busca generar beneficios que incluyen aspectos éticos y sociales, y donde la fuerza humana que mueve el comportamiento de la organización es la búsqueda de la excelencia y el desarrollo de prácticas, trascendiendo a los otros actores como una virtud.
Desde esa perspectiva la ética empresarial pudiera entenderse como aquel entramado de valores, códigos y comportamientos que persiguen el desarrollo de prácticas y virtudes dentro de los deberes cotidianos del quehacer de la empresa, siempre en la búsqueda de la felicidad y buen vivir. En esta concepción cada actor de la empresa es semejante a un luthier, donde enseña sus saberes con el fin de desarrollar una virtud, siempre mediante la práctica. Como se observa es un concepto contrapuesto al tradicional de la empresa, en cuyo seno se plantea una lucha constante por el poder y el tener. En este caso, la empresa busca generar beneficios que incluyen aspectos éticos y sociales, y donde la fuerza humana que mueve el comportamiento de la organización es la búsqueda de la excelencia y el desarrollo de prácticas, trascendiendo a los otros actores como una virtud.
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Fuentes consultadas
Lozano, Josep María (2011): Persona, empresa y sociedad. El Blog de Josep María Lozano. Post: ¿RSE frente a ética empresarial? publicado el 27/11/2011. Disponible en: http://www.josepmlozano.cat/Bloc0/PersonaEmpresaySociedad/tabid/218/EntryId/1205/RSE-frente-a-etica-empresarial.aspx
Lozano, Josep María (1999): “Ética y empresa”. Colección estructuras y procesos, serie ciencias sociales. Editorial Trotta
Montushi, Laura. (2007): “Cultura corporativa y decisiones éticas de la empresa”, Temas del Management. pp. 7-11
Papadopoulos, Iordanis (2009): Business Ethics and the Emergence of a New Social Contract. Paper Submitted to the 22nd European Business Ethics Conference September 10th-12th, 2009, Athens, Greece

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