viernes, 31 de mayo de 2013

¿Sabes qué es la Procrastinación?



Algunos de mis estudiantes de pregrado sabrán seguramente su significado, dado que en algún momento del semestre habitual en la asignatura Fundamento de Mercadotecnia, observamos un video donde Dan Ariely la define al ser entrevistado por Eduard Punset (REDES, RTVE).

La procrastinación es un palabra cuyas raíces latinas son pro, adelante, y crastinus, referente al futuro, y no es otra cosa que la postergación o posposición de una acción o hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes y agradables.

En nuestro entorno organizacional, se habla de procrastinación cuando se aplaza una actividad por miedo al fracaso, a la imperfección o a las expectativas imposibles. Hay quienes son menos sutiles y consideran que esta palabra no es más que una forma eufemística de nombrar la pereza, la falta de constancia o la desorganización en su sentido más tradicional. 

Lo que se pospone es percibido como algo desafiante, difícil, tedioso o aburrido, en pocas palabras son situaciones que generan estrés a la persona, por lo cual se autojustifica posponerlo a un futuro idealizado, en que lo importante es supeditado a lo urgente.


Existen fundamentalmente tres tipos de procrastinación:

Por evasión, cuando se evita empezar una tarea por miedo al fracaso, cuya raíz es problema de autoestima.

Por activación, cuando se posterga una tarea hasta que ya no hay más remedio que realizarla. Es un problema contrario al anterior, se confía tanto en la capacidad de hacerlo que se deja hasta el último momento su realización.

Por indecisión, típico de las personas indecisas que intentan realizar la tarea pero se pierden en pensar la mejor manera de hacerlo sin llegar a tomar una decisión.

Neil Fiore, un especialista en la materia, define la procrastinación como “un mecanismo para enfrentar a la ansiedad asociada con iniciar o cumplir cualquier tarea o decisión”.  Más concretamente, “la verdadera angustia proviene de la constante ansiedad por postergar, del sufrimiento de culpa derivado de la calidad inferior de los proyectos llevados a cabo en el último minuto y del fuerte remordimiento que nos produce dejar escapar las oportunidades de la vida”.

En realidad, tal y como señala Fiore, el prototipo del procrastinador cumple con la mayoría de sus responsabilidades o requerimientos en el tiempo indicado, pero siempre está presente la presión por hacer las cosas en el último minuto, lo cual le provoca una ansiedad innecesaria y perjudica muchas veces la calidad del resultado final de su trabajo. Es por ello, que cuando se le asigna una tarea que no tiene fecha límite o que no incluye clientes externos, la procrastinación adquiere más fuerza y se hace más evidente al momento de solicitar avances de la misma.


¿Has percibido esta manifestación en tu comportamiento alguna vez?

Fuentes
Wikipedia
Blog construyendounaconsultora.wordpress.com/

No hay comentarios: